El PSOE perdió su alma al adoptar (a la fuerza, sí) las políticas dictadas por los mercados y organismos financieros internacionales, esto es, el capital financiero. Ahora, como era lógico, ha perdido también las elecciones. Hay dos, tres, cuatro millones de votantes progresistas muy, muy desencantados con el PSOE. ¿Podría haberlo hecho de modo diferente? […]
