Hasta hace bien poco, la mera sugerencia de la posibilidad de abrir un debate sobre una III República española ante gente del establishment político y mediático madrileño, te valía recibir una mirada entre extrañada y conmiserativa, cual si estuvieras loco de atar. Incluso -sobre todo- si eran políticos, periodistas o intelectuales orgánicos de la Vieja […]
