¿Le parecería bien a Bush que la policía o los servicios secretos de un Estado extranjero -digamos México, Alemania, Rusia, China, España, Francia o Senegal- torturaran, con el «waterboarding» u otro procedimiento semejante, a un norteamericano sospechoso de ser violador, pederasta, asesino en serie, secuestrador, terrorista, narcotraficante, sicario o cualquier otra cosa igualmente horrenda? Esta […]